• ¿Qué es la coriorretinopatía serosa central?

    Escrito por
    Revisado por G Atma Vemulakonda, MD
    Dec. 01, 2021

    La coriorretinopatía serosa central ocurre cuando se acumula líquido debajo de la retina. Esto puede distorsionar la visión. El líquido se filtra desde una capa de tejido que se encuentra debajo de la retina, llamada la coroides. Existe otra capa de células llamada epitelio pigmentario retiniano (EPR). Cuando el EPR no funciona como debería, se acumula líquido debajo de él. Como resultado, se forma un pequeño desprendimiento debajo de la retina, que causa que la visión se distorsione

    Imagen de una tomografía de
    coherencia óptica (TCO) que
    muestra cómo una retinopatía
    serosa central (también
    llamada coroidopatía serosa
    central) causa una inflamación
    en las capas de la retina,
    similar a una ampolla bajo la
    piel.

    La coriorretinopatía serosa central suele afectar solo un ojo a la vez, pero es posible que ambos ojos puedan ser afectados al mismo tiempo.

    ¿Cuáles son los síntomas de la coriorretinopatía serosa central?

    • Visión central distorsionada, atenuada o borrosa.
    • Una zona oscura en la visión central.
    • Las líneas rectas pueden parecer dobladas, torcidas o irregulares cuando las mira con el ojo afectado.
    • Los objetos pueden parecer más pequeños o más lejanos.
    • Al mirar un objeto blanco, puede parecer que tiene un tinte marrón o verse más opaco.

    ¿Quiénes corren riesgo de sufrir coriorretinopatía serosa central?

    Los hombres de 30 a 50 años tienen más probabilidades de sufrir coriorretinopatía serosa central que las mujeres. El estrés es un factor de riesgo importante. Las personas bajo mucho estrés están más propensas a sufrir la coriorretinopatía serosa central.

    Los siguientes son otros factores de riesgo de la coriorretinopatía serosa central:

    • uso de esteroides (por vía oral, intravenosa o, incluso, por inhalación)
    • infección por Helicobacter pylori (un tipo de bacteria que puede infectar el estómago)
    • enfermedad autoinmunitaria (cuando el cuerpo ataca a sus propios tejidos)
    • trastornos del sueño, como el insomnio (dificultad para dormirse o permanecer dormido) o la ápnea de sueño
    • personalidad de tipo A (comportamiento agresivo y competitivo)
    • hipertensión (presión arterial alta)

    Diagnóstico

    Su oftalmólogo le dilata (le amplía) las pupilas del ojo con un colirio para examinarle la retina.

    Luego, le toma fotografías especiales del ojo y una possible angiografía con fluoresceína. Durante la angiografía con fluoresceína, se le inyecta un tinte en una vena del brazo. El tinte viaja por todo el cuerpo, incluso los ojos. Su médico le toma fotografías del ojo en el momento en que el tinte pasa por los vasos sanguíneos retinianos. El tinte anaranjado mostrará las áreas anormales del ojo. Esto puede ayudarlo a encontrar áreas con coriorretinopatía serosa central.

    La tomografía de coherencia óptica (TCO) también ayuda al médico a observar la retina. Una máquina escanea la parte posterior del ojo y le proporciona imágenes tridimensionales detalladas de la retina. Esto ayuda a medir el espesor de la retina y a encontrar la inflamación.

    ¿Cómo se trata la coriorretinopatía serosa central?

    La mayoría de los casos de coriorretinopatía serosa central desaparecen en uno o dos meses sin ningún tratamiento. Durante este período, su oftalmólogo le observará el ojo para determinar si el líquido se está yendo. En algunos casos, la pérdida de visión es grave o el derrame no desaparece. Si es así, puede recurrirse a tratamiento con rayo láser, terapia fotodinámica o medicamentos orales. Estos tratamientos pueden sellar la fuga y restaurar la visión.

    La mayoría de las personas con coriorretinopatía serosa central recuperan una buena visión sin tratamiento, pero puede no ser tan buena como lo era antes de la lesión. Aproximadamente la mitad de los pacientes que tuvieron coriorretinopatía serosa central vuelven a tenerla. Es importante someterse a pruebas de seguimiento frecuentes con su oftalmólogo. Esto es necesario porque la acumulación de líquido a largo plazo puede conducir a la pérdida de visión permanente.