• Diagnóstico y tratamiento de la coriorretinopatía serosa central

    Jan. 09, 2019

    Su oftalmólogo le dilata (le amplía) las pupilas del ojo con un colirio para examinarle la retina.

    Luego, le toma fotografías especiales del ojo. Durante la angiografía con fluoresceína, se le inyecta un tinte en una vena del brazo. El tinte viaja por todo el cuerpo, incluso los ojos. Su médico le toma fotografías del ojo en el momento en que el tinte pasa por los vasos sanguíneos retinianos. El tinte anaranjado mostrará las áreas anormales del ojo. Esto puede ayudarlo a encontrar áreas con coriorretinopatía serosa central.

    La tomografía de coherencia óptica (TCO) también ayuda al médico a observar la retina. Una máquina escanea la parte posterior del ojo y le proporciona imágenes tridimensionales detalladas de la retina. Esto ayuda a medir el espesor de la retina y a encontrar la inflamación.

    ¿Cómo se trata la coriorretinopatía serosa central?

    La mayoría de los casos de coriorretinopatía serosa central desaparecen en uno o dos meses sin ningún tratamiento. Durante este período, su oftalmólogo le observará el ojo para determinar si el líquido se está yendo. En algunos casos, la pérdida de visión es grave o el derrame no desaparece. Si es así, puede recurrirse a tratamiento con rayo láser o terapia fotodinámica. Estos tratamientos pueden sellar la fuga y restaurar la visión.

    La mayoría de las personas con coriorretinopatía serosa central recuperan una buena visión sin tratamiento, pero puede no ser tan buena como lo era antes de la lesión. Aproximadamente la mitad de los pacientes que tuvieron coriorretinopatía serosa central vuelven a tenerla. Es importante someterse a pruebas de seguimiento frecuentes con su oftalmólogo. Esto es necesario porque la acumulación de líquido a largo plazo puede conducir a la pérdida de visión permanente.