• ¿Podrían las incrustaciones corneales hacer los anteojos de lectura una cosa del pasado?

    Escrito por Shirley Dang
    Dec. 19, 2016

    Los dispositivos oculares para implantes podrían algún día permitir a los pacientes ver de cerca de nuevo.

    Como es sabido por cualquier persona entre los 40 y los 50 años de edad, hay un momento en la vida en que la lectura de libros, de un menú o de un teléfono inteligente de vuelve más difícil.

    El término médico para esta condición es presbicia (un endurecimiento del lente del ojo que hace difícil a los músculos enfocar objetos dentro de una distancia cercana). De hecho, 1 de cada 5 estadounidenses usa anteojos para la lectura para mejorar su visión, de acuerdo a una encuesta nacional realizada por la Academia Americana de Oftalmología en 2014. Pero actualmente, los científicos están trabajando en un dispositivo que permite al ojo envejecido ver de cerca de nuevo sin necesidad de anteojos.

    Aunque todavía se está evaluando su seguridad y eficacia, un implante llamado incrustación corneal podría convertirse algún día en una opción dentro de los Estados Unidos.

    "Las incrustaciones han estado en desarrollo durante décadas", dice John Vukich, M.D., profesor adjunto de oftalmología y ciencias de la visión de la Universidad de Wisconsin, Madison, y quien ha realizado investigaciones sobre incrustaciones corneales. "Estamos finalmente en un punto de la tecnología en que ésta podría ser una alternativa a los anteojos para la lectura en un futuro próximo".

    La cirugía es relativamente rápida, entre 10 y 15 minutos, y requiere hacer una pequeña incisión en la parte frontal de la córnea del ojo. La incrustación es insertada dentro del bolsillo formado por la incisión. Existen tres tipos de incrustaciones corneales que actualmente están siendo revisadas por la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos. Una de ellas es el Microlente Flexivue "Presbylens" que consiste en un disco transparente con anillos de diferentes niveles de poder de aumento permitiendo al ojo enfocar de cerca y de lejos. Cuando es implantado en la córnea, su efecto es similar a los anteojos multifocales.

    La incrustación Raindrop Near Vision funciona en forma diferente, re moldeando la córnea. A diferencia de los otros implantes, éste está hecho de hidrogel (un material blando que se utiliza en muchos lentes de contacto), similar en contenido de agua a la córnea en sí.

    El tercer tipo se conoce como incrustación de pequeña apertura. La incrustación Kamra es un anillo en forma de dona o rosca que estrecha el campo de visión para ayudar a crear una mejor área de visión de cerca, similar al funcionamiento de una cámara estenopeica. Los resultados de estudios clínicos demostraron el la incrustación Kamra mejoró la visión de cerca en más de un 75 por ciento de los casos durante un período de tres años.

    Si bien son prometedoras, las incrustaciones han mostrado efectos secundarios y complicaciones tales como ojo seco, enturbiamiento de la visión, y visión nocturna reducida. Debido a estos riesgos, los oftalmólogos advierten de que los implantes de córnea (como cualquier otra cirugía de los ojos), deben ser evaluados tanto por los pacientes como por los médicos en lo que se refiere a riesgos y beneficios.

    "Sabemos que todo el mundo quiere deshacerse de sus anteojos para leer, pero cada vez que usted se somete a una cirugía ocular, hay un riesgo de complicaciones o efectos secundarios", dice Anne Sumers, M.D., portavoz clínica de la Academia Americana de Oftalmología. "Esta es una nueva tecnología. Si bien es emocionante ver los avances en el área, a veces encontramos con que los procedimientos de implantes pueden tener complicaciones imprevistas".

    El costo también podría a ser un factor en el número de personas que adopten incrustaciones corneales: muchas de ellas requieren cirugía con láser para crear un agujero en el que se inserta el dispositivo. Ya que ésta es una cirugía electiva, es dudoso que un seguro cubra el costo, el cuál puede ser similar al LASIK y a otros procedimientos similares.

    "¿Tendrán los pacientes prisa para hacerse esta cirugía si cuesta miles de dólares? No lo creo", dice la doctora Sumers. "Pero si los procedimientos demuestran ser seguros y funcionan como deberían, las incrustaciones corneales pueden llegar a ser comunes en el futuro".