• Los Exámenes Oculares Anuales Pueden Salvar la Visión de los Diabéticos

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    Nov. 30, 2015

    Todos los días, Riena Hamilton de 39 años, de Anderson, Indiana, cierra uno de sus ojos y se esfuerza con el otro para así lograr mantener su puesto como empleada de un restaurante y sostener a sus dos hijas adolescentes. Riena es una de 29 millones de personas que padecen diabetes en los Estados Unidos. Es también una de las muchas que luchan con los efectos de esta enfermedad en los ojos.

    Cuando fue diagnosticada con diabetes tipo II poco después de convertirse en mamá, Riena adoptó de inmediato algunos cambios en su estilo de vida. Cambió su dieta, comenzó a controlar diariamente su nivel de azúcar e inició un régimen de tratamiento con insulina. “Sin embargo, sólo 17 años después me hicieron el primer examen oftalmológico con dilatación de pupila”, indica Riena.

    Para entonces, ya su visión en el ojo izquierdo era borrosa. Su oftalmólogo le dijo que tenía retinopatía diabética, la enfermedad ocular más común en los diabéticos. Se presenta cuando cambian los vasos sanguíneos de la retina. A veces se inflaman y dejan escapar líquido o incluso se cierran totalmente. En otros casos, se desarrollan vasos sanguíneos anormales en la superficie de la retina.

    Por lo general, quienes tienen retinopatía diabética no notan cambios en su visión durante las etapas iniciales de la enfermedad. Pero a medida que progresa, se pueden producir pérdidas de visión que en muchos casos no pueden revertirse.

    Riena no se dio cuenta, pero el escape de líquido de sus vasos sanguíneos dañados estaba afectando su mácula – la parte central de la retina, responsable de la nitidez de la visión – que se había inflamado y no funcionaba bien. Es una complicación de la retinopatía diabética y se conoce como edema macular diabético.

    “No tenía idea de que la diabetes podía afectar en esa forma mi vista”, dice Riena.

    Ahora, asiste regularmente a controles oftalmológicos con un especialista en el tratamiento de las enfermedades que afectan la retina. El Dr. Raj K. Maturi, le administra mensualmente a Riena el tratamiento anti-VEGF (factor de crecimiento del endotelio vascular). El VEGF contribuye al crecimiento de vasos sanguíneos anormales en el ojo que pueden afectar la visión. El medicamento anti-VEGF puede ayudar a reducir el desarrollo de estos vasos sanguíneos anormales. Además, Riena requerirá tratamiento láser para reducir la probabilidad de sangrado en sus retinas. Desafortunadamente, Reina ya tiene pérdida de visión nocturna, lo que probablemente será irreversible.

    Sin embargo el Dr. Maturi sostiene que “Vino a verme justo a tiempo. Si se hubiera demorado más el tratamiento habría tenido pérdida permanente de la visión”.

    Según el National Eye Institute, de 40 a 45 por ciento de los norteamericanos diagnosticados con diabetes tienen algún estado de retinopatía diabética, aunque sólo el cincuenta por ciento lo sabe. Quienes hayan tenido diabetes por más tiempo, están en mayor riesgo de desarrollar esta afección ocular. Más aún, la retinopatía diabética puede producir daño sin manifestación de ningún síntoma externo.

    La Dra. Rebecca Taylor, oftalmólogo general que ejerce en Nashville, Tennessee, sostiene, “Usted podría tener retinopatía diabética con riesgo para su visión y no saberlo”.

    La Academia Americana de Oftalmología recomienda actualmente que quienes tienen diabetes tipo I se sometan a exámenes de detección de retinopatía diabética a partir del 5 año del inicio de su diabetes; las personas con 2 diabetes tipo II deberán hacerse un examen al momento del diagnóstico y al menos una vez al año de ahí en adelante. La retinopatía diabética pude presentarse en cualquier persona – incluso en quienes tienen una diabetes bien controlada.

    Por esa razón, Jillian Ellis, una productora de línea para los Country Music Awards que viven en Franklin, Tennessee, no ha dejado de hacerse un examen en los últimos 42 años. Sostiene que, “La idea de perder la vista me aterra”.

    Jillian EllisDiagnosticada con diabetes tipo I a los 10 años, Jillian (en la foto) jamás ha faltado a sus controles anuales y controla diariamente sus niveles de azúcar. “Pero todavía soy humana”, sostiene.

    Sus exámenes oftalmológicos anuales, han revelado, a través de los años, leves señales de retinopatía diabética no proliferativa o de trasfondo. La RDNP es la etapa más temprana de la retinopatía diabética. Esta etapa temprana puede aparecer y desaparecer en pacientes con diabetes, dice el Dr. Taylor, oftalmólogo de Jillian. Los cambios en el nivel de azúcar, en la presión sanguínea, en el colesterol y otros factores de salud pueden ocasionar cambios transitorios en los ojos.

    Las buenas noticias son que la detección temprana de la retinopatía diabética requiere un tratamiento sencillo. Para algunos, como Jillian, lo único que requiere es asesoría para lograr un mejor control del nivel de azúcar y de la presión sanguínea, sostiene el Dr. Taylor. Para otros, como Riena, los análisis oftalmológicos anuales pueden ser una buena medida para mantenerse alerta.

    “Con frecuencia, cuando hay en el horizonte algo tan drástico como la ceguera, las personas tienden a cuidar mejor su diabetes”, sostiene el Dr. Maturi.

    De cualquier forma, el conocimiento es sinónimo de poder y un examen oftalmológico a fondo ofrece una ventana a la salud ocular en apenas 30 minutos. Jillian ríe, “Prefiero que me dilaten los ojos, me molesta menos que una limpieza de dientes”.

    Riena está de acuerdo y sostiene que jamás dejará de hacerse un examen oftalmológico periódico. “La vista es tan importante. Jamás dejen de hacerse el examen anual – pase lo que pase.”