• ¿Lucha usted contra los signos de la edad? No olvide sus ojos

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    Mar. 28, 2017

    Ocho preocupaciones comunes sobre los ojos en los adultos de 40 años o más

    Es un hecho de la vida para los adultos. Al igual que las arrugas, el metabolismo que se va haciendo más lento y las canas, sus ojos se verán eventualmente afectados por la edad. Es importante entender cómo cambian sus ojos con la edad y lo que se puede hacer para mantenerlos tan sanos como sea posible.

    El siguiente es un resumen de afecciones y enfermedades oftalmológicas comunes que se experimentan en distintas etapas de la vida adulta. Algunos de estos cambios son normales, cosas que suceden con la edad. Otros pueden ser signos de una enfermedad o afección que ponga en riesgo su vista. Pero todas estas son las razones por las que la Academia Americana de Oftalmología recomienda que todos debemos consultar un oftalmólogo a los 40 años para garantizar un diagnóstico y un tratamiento tempranos que puedan salvarnos los ojos.

    La presbicia

    A partir de los 30 años y principios de los 40, el cristalino pierde flexibilidad, lo que hace que resulte difícil leer de cerca. Esto es lo que se conoce como presbicia (que significa, literalmente, “envejecimiento del ojo”) y por lo general se trata con anteojos para leer que se encuentran en distintos lugares y no requieren prescripción médica, aunque también hay otros tratamientos disponibles.

    El ojo seco

    El ojo seco se desarrolla con la edad y es un problema común de las mujeres durante el embarazo y la menopausia. Estos cambios hormonales alteran la producción de lágrimas del ojo. Algunos medicamentos también pueden producir ojo seco. Si tiene ojo seco, es posible que sea propenso a una irritación de los párpados que se conoce como blefaritis, una causa común de irritación o inflamación de los párpados. Además de consultar a un oftalmólogo, hay muchas cosas sencillas que puede hacer en casa para mantener humectados sus ojos.

    La retinopatía diabética

    Entre los 50, 60 y 70 años, los diabéticos están en mayor riesgo de presentar esta enfermedad. La retinopatía diabética se produce cuando los pequeños vasos sanguíneos dentro del ojo se inflaman, tienen escapes o se tapan por completo debido al aumento de los niveles de azúcar. Sin embargo, puede tomar medidas para evitar la retinopatía diabética con un estricto control de sus niveles de azúcar y de su presión arterial. Es también esencial consultar regularmente a un oftalmólogo para exámenes de detección de retinopatía diabética.

    Las cataratas

    Las cataratas son muy comunes en las personas mayores. A medida que envejecemos, las proteínas del cristalino comienzan a aglomerarse. Estos aglomerados, que se conocen como cataratas, hacen que el cristalino pierda transparencia y se produce visión borrosa o nublada, o menos luminosa y aumento de destellos. Muchos con esta condición la describen como mirar por un parabrisas sucio. Las cataratas pueden interferir con las actividades diarias como conducir de noche y distinguir colores. El tratamiento puede incluir anteojos para las etapas iniciales de las cataratas y cirugía para extraerlas.

    El glaucoma

    El glaucoma daña el nervio óptico, que trasmite la información visual al cerebro. Este daño suele llevar a pérdida de la visión lateral. De no tratarse, puede haber pérdida total de la visión. El glaucoma es más común en personas de 55 años o más. Uno de los problemas del glaucoma, sobre todo del glaucoma del ángulo abierto, es que, normalmente, no hay síntomas en las etapas iniciales. Muchos que tienen esta enfermedad no lo saben. Por eso es importante, especialmente a medida que envejecemos, hacerse exámenes oftalmológicos periódicos. Entre a estos links para mayor información sobre el diagnóstico de glaucoma y su tratamiento.

    Las disopsias y los destellos

    A medida que envejecemos, el líquido que llena el interior del ojo empieza a reducirse y forma grumos o bandas que se pueden ver como “disopsias” (pequeñas pecas o líneas que se mueven en el campo visual). Este líquido puede también traccionar desde la pared posterior del ojo haciéndole ver “destellos” (luces que aparecen de pronto o destellos en forma de rayos en su visión). Es algo que, normalmente, no tiene ninguna importancia, pero en algunos casos, puede llevar a desprendimiento de retina y causar pérdida de la visión. Si experimenta nuevas disopsias o destellos, es importante consultar lo más pronto posible a su oftalmólogo, en especial si tiene más de 45 años, es miope o ha tenido lesiones oculares en el pasado.

    La degeneración macular relacionada con la edad (DMRE)

    La DMRE afecta la visión central limitando la capacidad de leer y de reconocer rostros. Esto puede ser producido por el adelgazamiento de la mácula (la parte de la retina sensible a la luz) o por una masa o un vaso sanguíneo anormal por debajo de la retina. La DMRE puede llevar a la pérdida de la visión si no se trata y es la principal causa de ceguera en los norteamericanos mayores de 65 años. Sin embargo, consultar sin demora y con frecuencia al oftalmólogo puede reducir la pérdida de visión y en muchos casos recuperar la que ya se haya perdido.

    ¿Cuál es entonces la mejor defensa para los ojos que envejecen?

    Puede mantener sus ojos tan sanos como sea posible con una actitud proactiva. No espere a que se presenten los síntomas para ir a consultar un oftalmólogo. La Academia recomienda que todos los adultos sanos, aún quienes no tienen síntomas, se hagan un examen oftalmológico completo para cuando cumplan 40 años y después cuando comiencen los cambios en los ojos relacionados con la edad.

    Después del examen de línea de base, los adultos deben hacerse exámenes completos:

    • Cada dos a cuatro años hasta la edad de 54 años
    • De cada año a cada tres años hasta la edad de 65 años
    • Desde los 65 años, una vez cada dos años, o según lo recomiende su oftalmólogo.

    Algunos adultos con una enfermedad o afección que pueda afectar sus ojos como por ejemplo, diabetes, pueden requerir exámenes oftalmológicos más frecuentes.