• Una escanografía de retina puede dar signos de alerta tempranos de enfermedad de Alzheimer

    Escrito por Kate Rauch
    Revisado por Sunir J Garg MD FACS
    Oct. 24, 2018

    Un nuevo estudio demuestra que una escanografía ocular puede ser una forma relativamente fácil y económica de hacer una prueba para la detección temprana de la enfermedad de Alzheimer.

    El estudio se basa en investigación que demuestra que al examinar de cerca la retina podría encontrarse la forma de ayudar a detectar la enfermedad de Alzheimer en sus etapas tempranas. La retina se compone de tejido cerebral. Las retinas están conectadas al cerebro a través del nervio óptico. Los cambios que se producen en el cerebro por demencia, incluyendo el Alzheimer, también pueden detectarse en la retina.

    En un estudio pequeño los investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis identificaron cerca de 30 personas sin signos de Alzheimer. Luego hicieron una prueba en todas ellas con dos formas de medir los cambios biológicos asociados con la enfermedad. Una forma es una escanografía del cerebro conocida en ingles como “PET scan”, o escanografía por emisión de positrones. La otra forma es mediante un examen del líquido cefalorraquídeo.

    Un poco más de la mitad de las personas estudiadas no mostraron síntomas de Alzheimer en las pruebas biológicas. Las demás presentaron signos biológicos o marcadores de la enfermedad. Estos marcados son proteínas o cúmulos de proteínas que se encuentran en el cerebro de quienes tienen Alzheimer.

    Después, los investigadores realizaron escanografías de los ojos de todas las personas estudiadas. Utilizaron una escanografía conocida como angiografía con tomografía de coherencia óptica (OCTA, por su sigla en inglés), que crea un corte transversal detallado de la retina. Esta escanografía OCTA puede mapear los vasos sanguíneos de la retina.

    Los investigadores encontraron cambios en las retinas de las personas que tenían también signos biológicos de Alzheimer. Quienes no tenían marcadores de Alzheimer presentaban retinas normales.

    Las pruebas biológicas para Alzheimer, basadas en estudios del líquido cefalorraquídeo o la escanografía PET del cerebro, son complicadas, costosas y tienen riesgo para los pacientes. Raras veces se utilizan para diagnosticar la afección.

    La mayoría de los casos de Alzheimer se diagnostican con base en pruebas de memoria u observando los cambios de comportamiento de los pacientes. Para cuando los cambios de comportamiento son ya notorios, la enfermedad puede estar demasiado avanzada. Aunque el Alzheimer no tiene cura, los medicamentos y los programas sociales puede retardar el desarrollo de la enfermedad. Los expertos están ansiosos por encontrar formas de diagnosticar el Alzheimer de forma temprana.

    El oftalmólogo Dr. Sunir Garg, especialista en retina del Wills Eye Hospital en Filadelfia, considera el estudio de la Universidad de Washington como un inicio prometedor. Pero advierte que el estudio es pequeño y que aún se requiere mucho más trabajo.

    “Se espera que esto sea un estímulo para una investigación mucho más intensa”, sostiene el Dr. Garg. “Sabemos, por estudios previos, que algunos cambios en la enfermedad de Alzheimer tiene similitudes con los cambios que vemos en la retina. La retina es una extensión directa del cerebro”.

    El Dr. Garg enfatiza que los pacientes con escanografías de TCO anormales no deben llegar automáticamente a suponer que tienen Alzheimer. “El simple hecho de tener cambios en la retina no quiere decir necesariamente que podamos diagnosticar el Alzheimer”.

    El ojo es una de las pocas partes del cuerpo en donde el oftalmólogo puede ver los vasos sanguíneos, los nervios y otros tejidos que generalmente están ocultos. Y para algunas afecciones, los cambios en el ojo pueden ser el primer indicio de problemas. La diabetes, la hipertensión, las enfermedades autoinmunes, las enfermedades de trasmisión sexual y los cánceres han sido diagnosticados con base en exámenes oculares. Los exámenes oculares han llegado inclusive a salvar vidas que se hubieran perdido por un accidente cerebrovascular.

    La investigación de las relaciones entre la salud ocular y la salud cerebral va en aumento. Hay mucho más que aprender, sostiene el Dr. Garg.