• La cirugía de cataratas: Una decisión que cambia su vida

    Escrito por Cheryl terHorst
    May. 16, 2016

    Después de haber usado anteojos con gruesos lentes desde niño, Michael Sargent despertó al día siguiente de su cirugía de cataratas a lo que parecía ser un milagro.

    “Es imposible imaginar lo que se siente al mirar el reloj en la mañana y poder ver la hora”, dice Sargent, un hombre de 53 años, de Cherry Hill, New Jersey.

    Aunque nunca tuvo buena visión, la visión de Sargent comenzó a empeorar aún más a los 40 años. Eventualmente, no podía distinguir formas ni colores frente de sus ojos sin sus lentes.

    No podía desempeñar sus aficiones favoritas, incluyendo la fotografía, armar modelos de tanques y aviones e ir a cine. Tenía que acercarse tanto a sus modelos que sus anteojos se untaban de goma. Frustrado, Sargent fijó una cita con su oftalmólogo, el Dr. Ravi D. Goel.

    Simulador de Cataratas
    Simulador de Cataratas

    El Dr. Goel le dijo que tenía cataratas, una opacificación del cristalino, y le recomendó cirugía.

    “Las cataratas son algo que ocurre naturalmente a medida que envejecemos, pero las de Michael progresaban con mayor rapidez”, le explico el Dr. Goel. “No podía leer a una distancia de cuatro pulgadas, no alcanzaba a diferenciar las letras”.

    Durante la cirugía, se extraen las cataratas y el cristalino del ojo se reemplaza con un lente delgado, artificial, permanente, conocido como lente intraocular. Hay varios tipos de LIOs, cada uno con diferentes ventajas y distinto costo.

    Para Sargent, el Dr. Goel utilizó lentes monofocales, con un LIO graduado para ver de lejos y el otro para ver de cerca. El cerebro sintetiza la información de cada ojo y ofrece visión a distancias intermedias.

    Sargent se sorprendió con la mejoría inmediata de su visión.

    “Fue como nacer de nuevo”, dijo Sargent, quien ahora solo necesita anteojos para leer. “Fue la experiencia más sorprendente que jamás haya tenido. Era algo extraño no tener que usar anteojos permanentes. Ahora puedo mirar hacia afuera y ver a más o menos 200 pies de distancia (60 metros), incluyendo detalles que jamás pude ver con los anteojos; desde las hojas de los árboles hasta los nidos de los pájaros”.

    "Ahora puedo mirar hacia afuera y ver a más o menos 200 pies de distancia (60 metros), incluyendo detalles que jamás pude ver con los anteojos," Michael Sargent, 53

    A Sargent siempre le había gustado viajar y leer libros de historia de la Primera Guerra Mundial hasta los presidentes. Le fascina salir a comer e ir al cine con su novia. Ahora que puede ver claramente lo disfruta aún más.

    “Someterme a esa cirugía fue algo que me cambió la vida”, sostiene.

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