• Un ciclista londinense toma un desvío en Chicago y salva su visión

    Un acercamiento del ciclista Heinz Richardson

    El ciclista Heinz Richardson tuvo su futuro colgando de un hilo por una rara afección ocular. Gracias al, Dr. Seenu Hariprasad, oftalmólogo, su futuro es ahora más brillante que antes.

    La recepcionista del Centro Médico de la Universidad de Chicago quedó aterrada cuando vio a este delgado y alto hombre inglés de pie frente a ella. Heinz Richardson, de 59 años, se encontraba a 2.000 millas en un tour de ciclismo de caridad que lo llevaría de Portland, Oregon a Portland Place en Londres. Pero en algún momento, cuando se encontraba en el centro de South Dakota, comenzó a tener problemas con su ojo izquierdo. Sólo quería que se lo examinaran antes de reunirse de nuevo con su grupo y continuar el viaje de regreso a casa.

    "¿Tiene seguro?", le preguntó la recepcionista. Sí, pero no podía recordar el nombre de la aseguradora. Considerando el reto que enfrentaba, la recepcionista hizo unas cuantas llamadas telefónicas. Treinta minutos después, Richardson estaba frente a un oftalmólogo, el Dr. Seenu M. Hariprasad, jefe del servicio de vítreo y retina en la Universidad de Chicago, quien le dio un diagnóstico devastador.

    El Dr. Hariprasad le dijo a Richardson que tenía dos alternativas: podía tomar un avión a Inglaterra esa misma tarde y obtener tratamiento en su país, o permanecer en Estados Unidos y recibir un medicamento recién aprobado. Si actuaba con rapidez, podría salvar su visión. Debía tomar una decisión ahora mismo. Su futuro como arquitecto estaba en juego.

    "Quedé aterrado", dijo Richardson. "Cuando alguien dice que uno tiene algo muy grave y que tiene que tomar una decisión de inmediato para poderle salvar la vista, es como si perdiera el piso. Soy arquitecto. Necesito mi vista. Tengo que decidir tan pronto como sea posible".

    Un accidente en el ojo pero dos golpes de suerte

    El Dr. Seenu M. Hariprasad, examina los ojos de un paciente

    El Dr. Seenu M. Hariprasad, examina los ojos de un paciente

    En realidad, Richardson tuvo suerte en dos sentidos. Su esposa había planeado encontrarse con él en Chicago, a mitad de distancia en el viaje de 4.500 millas. Cuando llegó y él le contó el problema con su visión, ella insistió que se tratara en Chicago. El clima en South Dakota había sido muy difícil. Iban avanzando en las bicicletas contra el viento y contra una lluvia fuerte que les golpeaba el rostro esquivando camiones. Al principio, pensó que tenía mugre en el ojo y trató de lavarse los ojos con solución salina. Fue sólo cuando dejó el gran espacio abierto de South Dakota que se dio cuenta de que tenía problemas con su visión. En una ciudad tan congestionada como Chicago, las líneas verticales y horizontales de los altos rascacielos se veían sinuosas y tenía puntos negros en su campo visual. Pensó que se haría examinar los ojos cuando regresara a Londres. Pero su esposa fue "muy persuasiva". El Centro Médico de la Universidad de Chicago no quedaba lejos de su hotel. "¿Por qué no te tranquilizas?", le preguntó.

    El hospital al que irían no solo era conveniente, era uno de los mejores. El Dr. Hariprasad es uno de los más reconocidos especialistas en varios trastornos de retina, incluyendo la condición que presentaba ahora Richardson, una oclusión de la vena central de la retina, algo que ocurre cuando el flujo de sangre que sale de la retina se bloquea. La retina es una capa de tejido delgado en la parte posterior del ojo, crucial para una buena visión. Cuando la sangre impura no puede salir del ojo, la sangre oxigenada que trae nutrientes tiene problemas para llegar a la retina y las células de la retina comienzan a lesionarse. Además, los vasos sanguíneos dejan escapar líquido, lo que puede dañar la retina. Es algo que no duele, que ocurre en forma repentina y que, a menos que se trate sin demora puede dañar permanentemente la visión.

    Richardson tenía un tipo específico de oclusión de la vena conocido como oclusión de vena hemirretiniana. Afecta la mitad de la retina. Cerca del 60 al 70 por ciento de las oclusiones de la vena de la retina afectan menos de la mitad de la retina y se conocen como oclusiones de rama venosa de la retina. Otro 20 a 30 por ciento se produce dentro del nervio óptico y pueden afectar toda la retina, se conoce como oclusión de la vena central de la retina. Las oclusiones de vena hemirretinianas sólo ocurren en 3 a 5 por ciento de los casos, por lo que esta condición es bastante rara.

    Una recuperación sorprendente

    Dos de los problemas que se pueden producir por una oclusión de la vena de la retina son la inflamación de la retina y el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos anormales. Las tres principales opciones de tratamiento son:

    injections into the eye of a medicine that blocks the protein responsible for developing abnormal blood vessels and helps reduce retinal swelling,

    • inyecciones intraoculares de un medicamento que bloquea la proteína responsable del desarrollo de vasos sanguíneos anormales y que ayuda a reducir también la inflamación de la retina,
    • inyecciones de esteroides para detener la inflamación o
    • tratamiento con láser — conocido como fotocoagulación macular con láser en rejilla — para detener el escape de líquido en el área central de la retina.

    El Dr. Hariprasad calcula que cerca del 80 por ciento de los pacientes en su práctica tienen una combinación de dos de estos tres tratamientos. Decidió tratar a Richardson con un medicamento bloqueador de proteína o anti-VEGF. En ese momento, la FDA acababa de aprobar un nuevo tipo de anti-VEGF. Expertos como el Dr. Hariprasad estaban casi seguros de que el nuevo medicamento sería más efectivo porque parecía permanecer más tiempo en el ojo.

    Por lo general, se requieren varias inyecciones a lo largo de unos cuantos meses antes de que los pacientes noten alguna mejoría. Pero la visión de Richardson mejoro en forma dramática en apenas una semana, después de una sola inyección. El Dr. Hariprasad le hizo dos escanografías del ojo. No podía creer en la mejoría que observaba. "Usted debe tener una sorprendente capacidad de recuperación o su estado físico es increíble", le dijo. "Bueno, sólo acabo de recorrer 2.000 millas en bicicleta", respondió Richardson.

    Además, Richardson resultó sorprendente en otro aspecto. Aparentemente no tenía ninguno de los clásicos factores de riesgo para una oclusión de la vena de la retina, como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia ni enfermedad cardiaca. El Dr. Hariprasad tiene una teoría y es que la dificultad del recorrido en South Dakota fue culpable de lo que le sucedió a Richardson. Aunque corría por un área agrícola plana, los vientos que venían de frente hacían que el esfuerzo se sintiera como si estuviera avanzando por una ruta empinada. La lluvia no cesaba, por lo que no sentía necesidad de beber demasiada agua. Era probable que estuviera deshidratado, lo que puede haber hecho que la sangre se engrosara y se coagulara. El Dr. Hariprasad había tratado a otros atletas con oclusión de la vena central de la retina; aparentemente la deshidratación era parte de la causa del trastorno que sufrían estos pacientes.

    Cruzando la meta

    Richardson está agradecido de haberse quedado en Chicago y haber sido tratado por el Dr. Hariprasad. "Es un hombre sorprendente, tan amable y servicial, me explicó lo que estaba pasando y la necesidad de actuar sin demora".

    Aunque está agradecido, Richardson no siguió exactamente el consejo del médico. El Dr. Hariprasad sugirió que no regresara a la competencia. Pero, menos de una semana después, estaba en el avión camino a Pittsburgh, no a Londres. Richardson terminó la carrera con sus colegas arquitectos. Recaudaron más de £130.000 para dos entidades de caridad: Article 25 y The Architects' Benevolent Society. El grupo también recopiló información sobre el ciclismo urbano. Sus ideas, datos y soluciones fueron publicadas y distribuidas a los Miembros del Parlamento y al Alcalde de Londres.

    Han pasado seis años desde su emergencia médica y la visión de Richardson continúa estable. A pesar de la distancia, el doctor y el paciente han seguido siendo amigos.

    "Cuando veo las cosas es perspectiva, el caso del Sr. Heinz es muy importante porque él nos recuerda la razón por la cual trabajamos tan duro atendiendo pacientes todo el día", sostiene el Dr. Hariprasad. "Lo que hacemos es más que un trabajo, más que simplemente clavar agujas en el ojo — estos seres humanos son nuestros socios en la Tierra y los pacientes pueden convertirse en amigos de por vida. Permitir que todos sigan haciendo lo que quieren hacer es el propósito y la misión de nuestra vida. Es algo muy especial".