• Sólo se dilata una pupila

    Dec. 10, 2012

    En caso de que una pupila no responda a las gotas dilatadoras, serían varias las posibilidades. El iris podría estar parcialmente adherido al cristalino debido a una inflamación o un trauma o una cirugía previa.

    El hecho de que una pupila sea más grande que la otra sin haber recibido gotas dilatadoras se conoce como anisocoria. Las causas de esta situación son demasiadas para analizarlas en detalle. Lo más común es una simple anisocoria, que suele ser una pequeña diferencia en el tamaño de las pupilas y es una variante normal. Si es algo que se vea por primera vez, que no se haya detectado anteriormente, el oftalmólogo tendría que determinar si la pupila anormal es la más pequeña o la más grande.

    La constricción pupilar unilateral puede ser ocasionada por factores oculares locales como una inflamación o un trauma aunque también puede relacionarse a una discapacidad del músculo dilatador debida a una afección neurológica, como un síndrome de Horner. El síndrome de Horner puede ser una afección benigna o puede ser causado por una amplia serie de factores como un tumor torácico, una disección de la arteria carótida, migrañas, trauma y algunos medicamentos, para nombrar sólo unos cuantos. También puede ser un factor congénito. Algunas gotas oftálmicas y algunos medicamentos y drogas sistémicas pueden ocasionar la constricción de una sola pupila.

    La dilatación pupilar unilateral puede ser un hallazgo benigno, como una pupila tónica. Puede relacionarse con factores locales, como historia de trauma o cirugía ocular. Puede ser también el resultado de una parálisis del músculo constrictor del iris que puede resultar de una variedad de afecciones neurológicas pero especialmente de una afección del tercer par craneano. Si ese fuere el caso, podría tratarse de una emergencia ocasionada por un aneurisma cerebral. Hay también muchos medicamentos y drogas sistémicas que pueden causar la dilatación pupilar unilateral. Aquí, el punto importante es determinar la diferencia del tamaño de las dos pupilas, su reactividad, o su reacción, que aunque puede tratarse de una condición benigna, puede ser indicio de una afección muy grave o inclusive de un problema inminente que ponga en riesgo la vida. Se requiere un examen practicado por un oftalmólogo.