• La intuición de su mamá y un novedoso tratamiento salvan la vida y el ojo de un niño

    Cooper tenía apenas 6 meses cuando le diagnosticaron cáncer en el ojo, un retinoblastoma.
    A los 6 meses de edad le diagnosticaron a Cooper un retinoblastoma, cáncer en el ojo.

    Escrito por Susanne Medeiros
    Revisado por Jesse L Berry, MD
    Dec. 29, 2017

    Jamás se debe subestimar la intuición de una madre. El hijo de Lisa Morris Cooper, tenía apenas 6 meses cuando ella noto que el ojo izquierdo del niño se veía extraño en las fotografías, tenía un destello que le daba una ligera similitud a un ojo de gato. A la semana, durante un control de rutina del pequeño, le pidió al médico que le hiciera un examen más detallado. El no encontró nada preocupante. Tal vez no era nada, pero su intuición le decía que no bajara la guardia.

    Dos meses mas tarde se enteró de que lo que ella había visto en el ojo de su niño era algo real. Lo que antes se veía como un destello en las fotografías era ahora un punto blanco. El bebé fue examinado de nuevo para constatar su buena salud y los exámenes no revelaron nada anormal. Su madre pidió entonces una cita con un especialista en cáncer quien, en minutos, confirmó sus peores temores: Cooper tenía un tumor llamado retinoblastoma, que estaba creciendo en la parte posterior de su ojo. “Vaya a su casa, empaque una maleta y vuelva, debemos iniciar la quimioterapia de inmediato”, fueron las órdenes que recibió. De nuevo, su intuición le dijo que no se apresurara. Quería un plazo de 24 horas para considerar las opciones de tratamiento. Por último, Lisa decidió llevar a Cooper donde una oftalmóloga que le ofrecería un tratamiento mejor; uno que no sólo le salvo la vida a Cooper sino también su visión.

    Jesse Berry, MD, with Cooper and his Mother in an exam room.
    Cooper con su madre y la Dra. Berry durante un examen de ojos.

    Morris llevo a Cooper donde la doctora Jesse Berry, oftalmóloga, especialista en cáncer ocular y miembro del equipo de retinoblastoma del Children’s Hospital de Los Angeles y del Roski Eye Institute de la USC. En vez de someter a Cooper a una tóxica quimioterapia corporal, la doctora Barry utilizaría un abordaje mucho más puntual que trata únicamente el ojo. “Quería darle la mejor calidad de vida después del cáncer”, dijo Morris.

    La técnica se conoce como quimioterapia intraarterial. Los médicos llevan un delgado tubo desde una arteria en el muslo hasta una arteria en el ojo para administrar el medicamento anti cáncer directamente en el tumor. Esto es mucho más efectivo que tratar todo el cuerpo con quimioterapia y limita también sus efectos adversos, contribuyendo además a que un mayor número de niños conserven sus ojos y su visión.

    “Es un procedimiento que da mucho miedo, pero a él, aparentemente, no le molestó. No tuvo nauseas después del tratamiento” dice Lisa. Se levantó y siguió su vida normal”.

    El Nuevo Tratamiento Ofrece Mejores Resultados

    Jesse Berry, MD, who treated Cooper for a tumor in his eye.
    La doctora Jesse Berry

    Aunque no es frecuente, el retinoblastoma es el tipo de cáncer ocular más común en los niños. En Estados Unidos se diagnostican anualmente unos 350 nuevos casos.

    La enfermedad afecta principalmente a niños menores de 5 años. Puede ser o no hereditaria, y puede afectar uno o ambos ojos. Si el diagnóstico es temprano, cuando los tumores son aún pequeños, las probabilidades de los niños de sobrevivir y conservar los ojos y la visión son mejores.

    El cáncer ocular de Cooper era del tipo no hereditario y no se diagnosticó de forma temprana. Habían transcurrido ya cuatro meses desde cuando Lisa detectó por primera vez ese destello en la fotografía. Cooper tenía ya 10 meses cuando se le diagnosticó un tumor grande en un ojo. Comenzó entonces un intenso régimen de tratamiento que incluía tres procedimientos mensuales de quimioterapia intraarterial.

    La quimioterapia intraarterial fue un buen primer paso en el tratamiento del tumor de Cooper, pero su caso estaba avanzado. Trocitos del tumor principal, llamados semillas, se habían desprendido y flotaban dentro de su ojo. Si algunas de estas semillas caían en su retina, podrían producir más tumores. Su siembra en el humor vítreo, el gel transparente que llena la parte posterior del ojo es una de las principales razones de las recurrencias de tumores después de la terapia para el retinoblastoma. En muchos casos ha sido necesario sacar el ojo del niño debido al desarrollo de nuevos retinoblastomas. “Es como una zona de guerra”, explica la doctora Berry. “Hay que matar todas las semillas”.

    Un Descubrimiento Puede Llevar a un Tratamiento Mejor

    La doctora Berry descubrió algo emocionante al tratar a niños como Cooper. Para administrar la quimioterapia intravítrea, sacaba una pequeña cantidad de humor acuoso, el líquido transparente que llena el espacio de la parte anterior del globo ocular, entre el cristalino y la cornea. Esto le permite inyectar sin riesgo el medicamento anticanceroso. En lugar de desechar ese humor acuoso, lo examino más a fondo en el laboratorio y descubrió que contenía ADN suficiente como para permitirle hacer análisis genéticos del tumor mientras el ojo está recibiendo tratamiento activo.

    Antes, los médicos sólo podían obtener información del ADN tumoral cuando se sacaba el ojo como medida para tratar el cáncer. El descubrimiento de la doctora Berry puede dar a los médicos la oportunidad de dirigir el tratamiento de forma más puntual para los niños con retinoblastoma, con base en lo que muestre el ADN. “Estamos comenzando apenas nuestra investigación, pero es muy emocionante, tiene potencial para llegar a ser una significativa ayuda para estos niños”, afirma.

    La doctora Berry estaba preparada para la batalla con una nueva terapia, aun más puntual que la anterior, conocida como quimioterapia intravítrea, en la que el medicamento contra el cáncer se inyecta directamente en el ojo. Un reciente estudio clínico demostró que este tratamiento es 100 por ciento efectivo para eliminar las semillas vítreas. Hasta la fecha, ninguno de los 36 pacientes que han recibido esta terapia ha tenido que ser tratado con radioterapia ni ha habido que sacar ningún ojo debido a dicha siembra. Cooper recibió tres tratamientos semanales de quimioterapia intravítrea.

    Según la doctora Berry “Anteriormente, la principal causa de recaída en estos pacientes con retinoblastoma era la siembra ya descrita, debido a la dificultad para tratarla. Lo que la quimioterapia intravítrea nos ha permitido hacer es sorprendente. Ahora podemos salvar ojos y evitar el tratamiento con el haz de radiación externa, que tiene todo tipo de efectos secundarios, incluyendo el riesgo de inducir otros cánceres. Es un nuevo y emocionante tratamiento”.

    A los Diecinueve Meses, Libre de Cáncer

    Jesse Berry, MD, holds Cooper while standing in a hospital hallway.
    La Dra. Berry con Cooper en el hall del hospital.

    Es sorprendente que después de todo lo que ha soportado, Cooper siga siendo tan valiente al viajar con tanta frecuencia al Children's Hospital de Los Angeles. “Es como si fuera a visitar a sus familiares”, dice Lisa,. “Tiene sus enfermeras favoritas y la doctora Berry tiene un don especial par tratar a los niños”.

    Tiene también una forma muy especial de tratar a los padres, especialmente a aquellos que han interesado por investigar acerca de la enfermedad. “Puedo preguntarle cualquier cosa. Me explica todo con detalles, para que, bien informada, yo pueda decidir entre distintas alternativas”, dice Lisa. Es muy buena y muy franca”.

    Cooper tiene ahora 19 meses. El tumor parece haber afectado su visión periférica, pero eso no lo ha limitado o afectado en absoluto. No le tiene miedo a nada y le sigue el ritmo de actividad a su hermano de 4 años. Está libre de cáncer, aún tiene su ojo y puede ver, gracias a un novedoso tratamiento y a la intuición de su mamá.