• Se restauró la visión con tejido placentario

     Foto de archivo: Un hombre se aleja de la cámara en un edificio industrial.
    Gracias a un vendaje biológico que contiene tejido placentario, Jeff Strayer pudo salvar su visión después de una peligrosa quemadura clínica.

    Escrito por Jennifer Churchill
    May. 22, 2018

    Un terrible accidente laboral por poco le cuesta los ojos a Jeff Strayer, maquinista industrial. Gracias a que sus compañeros de trabajo actuaron rápidamente, a, las propiedades casi mágicas del tejido placentario y a la destreza de un hábil oftalmólogo, el hombre de 53 años ha regresado de nuevo al trabajo con una visión 20/20.

    Mientras trabajaba en el turno de la noche en una fábrica de Cleveland, Ohio, Jeff levantó un recipiente del tamaño de una jarra grande de leche que contenía hidróxido de sodio, el mismo químico que se encuentra en el Drano o en la lejía. Al levantarlo del piso, la tapa saltó de forma inesperada dejándole el rostro y los brazos bañados en la sustancia química cáustica.

    "En una situación así, el tiempo es realmente importante". - Jeff Strayer, sobreviviente de una quemadura química

    "Al salpicarme, me quemo los brazos, los ojos me ardían, no podía ver y simplemente estaba maldiciendo", dice Strayer. "Ahora puedo pensarlo y me doy cuenta que la reacción de mis compañeros de trabajo fue lo que marcó la diferencia, aunque no estaban muy seguros de lo que había ocurrido. Uno de ellos me llevó al sitio del lavado de ojos para bañar mis ojos y alguien llamó al 9-1-1".

    Los compañeros de Strayer hicieron exactamente lo correcto. Ante todo, el tratamiento de cualquier quemadura química debe iniciarse de inmediato. Los ojos deben lavarse con agua sin demora alguna y de manera completa para luego llevar al paciente al hospital. El objetivo es diluir el químico que está produciendo la quemadura a través del delicado tejido de los ojos.

    La respuesta inicial es lo que marca la diferencia

    El Dr. Thomas Steinemann, fuera de su clínica oftalmológica en Cleveland, Ohio, donde trató a Jeff Strayer para un doloroso accidente de quemadura química en los ojos.
    El Dr. Thomas Steinemann, fuera de su clínica oftalmológica en Cleveland, Ohio, donde trató a Jeff Strayer para un doloroso accidente de quemadura química en los ojos.

    Las lesiones químicas son unas de las emergencias oftalmológicas más difíciles que tienen que tratar los oftalmólogos. Lo único que separa al paciente de la pérdida total de la visión no es sólo la severidad de la lesión sino también la rapidez con que se trate y el tipo de tratamiento que reciba.

    "El daño por la quemadura se produce en cuestión de segundos o minutos y definitivamente no solo se puede perder la vista sino todo el ojo". - Dr. Steinemann

    Después del tratamiento inicial en el hospital local, Strayer fue trasferido 12 horas más tarde al Nivel 1 del Centro de Trauma de Adultos del MetroHealth en Cleveland, donde el oftalmólogo, Dr. Thomas Steinemann, se encargó de atenderlo.

    El Dr. Steinemann atiende pacientes que han sufrido quemaduras químicas en la córnea – la ventana abovedada que está al frente del ojo – aproximadamente una vez al mes. Por lo general, la quemadura es el resultado de un accidente laboral. Las sustancias químicas alcalinas como la lejía, el amoniaco y el hidróxido de calcio son responsables de las lesiones más peligrosas. Esto se debe a que la capacidad de la córnea de renovarse y repararse depende de células especiales que se encuentran en una estrecha zona entre la córnea y la parte blanca del ojo. Una vez estas células, llamadas células madre limbales, se dañan, el organismo no las puede reponer.

    "La razón por la que la lejía funciona tan bien para el uso al que está destinada es que se trata de un detergente que atraviesa directamente las cosas que estén grasosas, aceitosas o mantecosas", dice el Dr. Steinemann. "Destruye las células. No hay células madre de repuesto. Estas células tienen que durar toda la vida. La lesión de Jeff habría podido dejarlo ciego".

    Prácticamente toda la superficie de su córnea derecha se quemó, dañando aproximadamente dos terceras partes del área donde se encuentran las células madre. Su ojo izquierdo sufrió una quemadura leve pero sus brazos se quemaron hasta el punto de que fue necesario hacerle injertos de piel. Para empeorar las cosas, Strayer había tenido una cirugía refractiva años antes, lo cual lo dejaba en mayor riesgo de una posible infección y de otras complicaciones.

    El Dr. Steinemann sabía que tenía que tratar de salvar el ojo de Strayer. Necesitaría un nuevo, antiguo tratamiento. Utilizaría un parche de membrana amniótica para sanar el ojo lesionado de Strayer.

    Un "vendaje biológico"

    Jeff Strayer se recupera en el hospital después de tratamiento para una quemadura química en los ojos.
    Jeff Strayer se recupera en el hospital con tejido placentario aplicado a su ojo derecho que se encuentra suturado y cerrado, como tratamiento para una lesión por quemadura química.

    La membrana amniótica es la capa más interna de la placenta. El tejido es donado de las operaciones cesáreas. En los años 40, los médicos comenzaron a experimentar con una membrana amniótica químicamente procesada para tratar quemaduras severas e informaron un éxito sorprendente. Sin embargo, por razones que no se encuentran bien documentadas en la literatura, su popularidad disminuyó y no se utilizó de forma rutinaria. Sólo se volvió a utilizar hace unos 20 años cuando un médico investigador de nombre Scheffer C. G. Tseng, con título de PhD, comenzó a experimentar con la idea de utilizar membrana amniótica para sanar el tejido dañado.

    Da resultado porque la recuperación de las heridas fetales es diferente a la de las heridas en adultos. La piel de los adultos sana más lentamente, de forma incompleta y con frecuencia deja cicatriz. El entorno fetal es único en la naturaleza humana. El tejido placentario está formado por componentes que reducen la inflamación y la cicatrización, disminuye los niveles bacterianos y promueve una recuperación más rápida del tejido.

    Anteriormente, los médicos utilizaban únicamente esteroides y antibióticos para tratar a los pacientes como Strayer, y esperaban los mejores resultados. Ahora, los oftalmólogos tienen la oportunidad de ayudar a sus pacientes a recuperar su visión.

    Además de una administración lenta y una dosis reducida gradualmente de gotas de esteroides, el Dr. Steinemann utilizó un parche de membrana amniótica.

    "Es como un pequeño lente de contacto que se adapta al ojo pero es más como un anillo con un pequeño agujero como el de una rosquilla en el centro", explica el Dr. Steinemann, advirtiendo que tuvo que coser el párpado de Strayer para mantener su ojo cerrado y evitar que el anillo se desplazara y mantener así la integridad del tratamiento. "Dentro del agujero está la membrana amniótica que es extremadamente delgada y traslúcida – como “papel de seda".

    El Dr. Steinemann señala que la membrana se disuelve lentamente en el término de aproximadamente dos semanas, tiempo durante el cual libera “todas esas cosas buenas dentro del ojo".

    "Es un tratamiento sorprendente", dice el Dr. Steinemann. "El Dr. Tseng es brillante. Había leído varios estudios históricos de décadas anteriores sobre el uso de la membrana amniótica para varios tratamientos. Luego lo llevó un paso más allá para hacerlo funcionar en las primeras aplicaciones comerciales generalmente aplicadas. Estoy muy agradecido con él. Este tratamiento es una absoluta bendición de Dios para los pacientes. Antes de esto, realmente no había forma de que los ojos realmente sanaran de este tipo de lesiones".

    ¿Las malas noticias para el paciente? "Sí, es muy incómodo", dice Strayer. "Se siente como un pedazo de plástico y se tiene esa sensación de cuerpo extraño dentro del ojo".

    ¿Las buenas noticias para el paciente? "Funciona", dice Strayer.

    Una recuperación sorprendente

    Después de 14 días en el hospital, acostado, en cama, con un ojo suturado para mantenerlo cerrado y recuperándose de las quemaduras en sus brazos, el médico y el paciente se prepararon para la gran revelación.

    Con base en su experiencia y en lo devastadora que fue la lesión, el Dr. Steinemann esperaba que Strayer probablemente necesitaría una segunda sesión de tratamiento, por lo que la revelación comenzó con Strayer aún bajo anestesia general. El Dr. Steinemann tuvo una agradable sorpresa cuando retiró el dispositivo plástico que estaba sosteniendo la membrana.

    "¡Oh maravilla! La superficie del ojo estaba sana", dijo el Dr. Steinemann. "Quedé sorprendido de lo rápido que había sanado. Fue para mí un alivio. Cuando Jeff se recuperó de la anestesia teníamos excelentes noticias que compartir con él".

    "Recuperé la vista"

    Strayer espera que su historia evite que otros tengan que experimentar el dolor y el temor que tuvo que soportar. Pero si pasan por algo similar, quiere que sepan cómo se debe responder.

    "Lo realmente importante es la rapidez con la que se actúe si ocurre algo como esto", dice. "Uno piensa que realmente se va a quedar ciego, que puede perder su independencia. Pero yo tuve mucha suerte; recuperé mi visión. Eso es lo único que importa".

    "En términos de lesiones oftálmicas, este es el peor tipo de quemadura química que puede sufrir un ojo", sostiene el Dr. Steinemann. "El daño de la quemadura se produce en cuestión de segundos a minutos, y podría perderse definitivamente no solo la visión sino todo el ojo. La velocidad con que pudimos atender y tratar a este paciente y las opciones que tuvimos, fueron, en mi opinión, lo que nos ayudó a salvar su visión”.

    El paciente le reconoce y le da algo más de crédito a su médico. "El Dr. Steinemann es el principal responsable de mi exitosa recuperación. Es un hombre excelente; este caballero es simplemente dinamita".