• Cómo mantener du independencia con glaucoma relacionado con sarcoidosis

    Escrito por Dayle Kern
    Revisado por Michele Lim, M.D.
    Jan. 09, 2015

    La historia de una mujer que vive con glaucoma y lo maneja

    Recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica puede ser abrumador y recibir el diagnóstico de dos enfermedades crónicas, una contra otra, puede ser un doble golpe. Este fue el caso de Denise Osegueda, de 46 años, quien vive en Sacramento, California, y fue diagnosticada con sarcoidosis para recibir poco después el diagnóstico de glaucoma.

    "He ido donde tantos médicos para pruebas relacionadas con la sarcoidosis que no pensé que un examen de oftalmología rutinario fuera gran cosa. Pero el optómetra me dijo que la presión de mi ojo derecho era 45 – ¡cerca de cuatro veces lo que debía ser! Me preguntó si sufría de dolor de cabeza o si había tenido vómito, pero nunca tuve síntomas."

    "¡Me habría quedado ciega, estaba perdiendo rápidamente la vista!" Denise Osegueda

    Su optómetra la envió de inmediato a un oftalmólogo e inclusive le ofreció llevarla hasta allá. Se dieron cuenta de que la sarcoidosis, una enfermedad en la que se forman grupos de células inflamatorias anormales en los órganos, había afectado ante todo sus ojos y sus pulmones. La respuesta de los ojos fue el incremento de la presión intraocular que había comenzado a dañar su nervio óptico.

    "Lloro cada vez que lo pienso – ¡Me habría quedado ciega, mi visión se deterioraba rápidamente!"

    Comenzó a ir todos los días adonde el oftalmólogo y pronto la remitieron a donde la Dra. Michele Lim, oftalmóloga especializada en capacitar a los pacientes en el tratamiento del glaucoma. La Dra. Lim recomendó cirugías para ayudar a preservar la visión de Denise y manejar su glaucoma.

    "Implantamos algo que se conoce como 'conducto de shunt' o un dispositivo de drenaje para el glaucoma en cada ojo. Estos implantes ayudaron a drenar el exceso de líquido dentro del ojo para reducir la presión," señala la Dra. Lim. "Si Denise no se hubiera hecho su examen oftalmológico de rutina, probablemente se habría quedado ciega. Gracias a que se le detectó temprano el glaucoma tuvimos opciones, como estas cirugías y medicamentos que le han ayudado a mantener su visión."

    La capacidad de Denise de manejar su glaucoma la ha preparado para encontrar el lado positivo en otras afecciones oculares que ha experimentado. Cuando desarrolló cataratas, se alegró de poder dejar los anteojos que había utilizado desde su segundo año de primaria por los lentes intraoculares que le insertaron durante la cirugía de cataratas y ahora solo necesita anteojos ocasionalmente para leer. Cuando descubrió que la sarcoidosis le había producido un edema macular que también requeriría gotas oftálmicas ya estaba bien entrenada en el uso de gotas oftálmicas y las integró a su rutina.

    Ahora, a más de diez años de su diagnóstico, Denise se aplica gotas cuatro veces por día – como parte de su rutina diaria. Ha perdido gran parte de su visión periférica (o visión lateral), pero puede mantener su independencia y cuidar a sus padres ya entrado en años – las cosas serían mucho más difíciles para ella si se hubiera quedado ciega. Ahora se plantea inclusive nuevos retos. El año pasado corrió su primera media maratón y muy pronto espera enfrentarse a algunas prácticas de ski en la nieve.

    "El glaucoma puede ser una montaña rusa, pero le aconsejaría a cualquiera que lo tenga que lo acepte," dice Denise. "Naturalmente, el primer paso es cumplir las citas con el oftalmólogo para poder recibir un diagnóstico lo más temprano posible. Una vez que se tenga el diagnóstico, no hay que dejarse abrumar – es algo con lo que se puede vivir, se convierte en parte de la rutina diaria, pero es manejable."