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  • La Historia de los Problemas Oculares Presidenciales

    Apr. 14, 2017

    Por Qué el 'Honesto Abe' (Abraham Lincoln) No Podía Mirar Directamente a los Ojos a los Demás y Otros Retos Oftalmológicos de los Presidentes de Estados Unidos

    Reconocemos a los grandes presidentes de Estados Unidos como visionarios, pero ¿Han tenido algunos de estos líderes – literalmente – problemas de visión? Este Día del Presidente, EyeSmart echa una mirada los problemas de visión de tres de los más conocidos presidentes de Estados Unidos.

    Abraham Lincoln, el "Honest Abe", verdaderamente no podía mirar a nadie directo a los ojos porque tenía estrabismo. Esto se puede ver claramente en algunas fotografías o retratos del decimosexto presidente de Estados Unidos. El ojo izquierdo de Lincoln tendía a desviarse hacia arriba, sobre todo cuando estaba cansado o nervioso. Los informes de sus candentes debates electorales de 1860 con Stephen Douglas describen cómo el ojo de Lincoln "giraba incontrolado" ¡mientras hablaba! Su ojo dominante, el derecho, se encargaba de gran parte del trabajo de ver, especialmente para el trabajo de cerca, como leer.

    El ojo izquierdo de Lincoln estaba un poquito más arriba del derecho y su párpado izquierdo estaba un poco caído. A los 10 años, lo pateó un caballo en la cabeza y pudo haber sufrido daño nervioso que llevó a una leve parálisis de su párpado. Además, a veces Lincoln veía doble (tenía diplopía).

    El vigésimo quinto presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, fue un avezado jinete y un aventurero y haber tenido que mudarse a vivir a la Casa Blanca no lo hizo cambiar en absoluto. En una de sus muchas peleas de boxeo, mientras fue presidente, Roosevelt recibió un golpe en la cabeza que, según algunas fuentes, lo dejó parcialmente ciego del ojo izquierdo. (Otros sostienen que el daño fue resultado de lesiones anteriores). Si el fuerte golpe hubiera sido el problema, es posible que la pérdida de visión de Roosevelt se hubiera debido a un desprendimiento de retina (no diagnosticado), sostienen los oftalmólogos historiadores. Los atletas que practican deportes de impacto en la actualidad pueden aprender de Theodore Roosevelt y asegurarse de utilizar equipo protector para los ojos y de buscar atención médica inmediata para cualquier lesión ocular o craneana.

    Woodrow Wilson quedó aterrado una mañana de 1906 al despertar, siete años antes de convertirse en el vigesimoséptimo presidente estadounidense, y darse cuenta de que estaba prácticamente ciego del ojo derecho. Había sufrido una hemorragia (un sangrado severo) de la retina, el área sensible de la parte posterior del ojo que trasmite las imágenes al cerebro. Fuera de seguir las instrucciones de su oftalmólogo de dejar descansar el ojo por varios meses, en esos días no había realmente un tratamiento disponible. El Señor Wilson tenía presión arterial alta, un factor de riesgo para oclusión de la vena central de la retina, un bloqueo de la vena principal de la retina, que fue, probablemente, lo que le produjo el sangrado y el daño, comentan los oftalmólogos historiadores. Eventualmente, su visión mejoró un poco y aunque Wilson se quejaba de que nunca pudo volver a jugar al golf tan bien como lo hacía antes, parece que pudo manejar el problema sin contratiempos.

    Varios presidentes han tenido problemas con sus ojos, "tics" o "espasmos" o "episodios de parpadeo rápido", condiciones que probablemente son frecuentes en quienes se encuentran bajo presión (sobre todo estrés emocional) y/o agotados, o con falta de sueño. Dadas las intensas jornadas de trabajo de la presidencia, es de sorprender que estas afecciones no hayan sido aún más comunes.