• Gotas oftálmicas que pueden retardar la progresión de la miopía en Niños

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    Dec. 02, 2015

    En los niños miopes, la necesidad de cambiar frecuentemente la prescripción de los anteojos puede ser un problema tanto para el niño como para sus padres. Sin embargo, esta es una realidad para muchas familias, porque en ciertas etapas de la niñez, los ojos tienden a cambiar más rápidamente.

    Pero ¿Qué pasaría si pudiéramos retardar el desarrollo de la miopía en los niños?

    Eventualmente éste podría llegar a ser el caso, según investigadores de Singapur que han encontrado que las gotas de atropina — un medicamento comúnmente utilizado para el tratamiento del ojo perezoso — a baja concentración, puede ser también efectivo para retardar la miopía. En un estudio clínico de cinco años, los investigadores demostraron que las gotas de atropina al 0,01 por ciento disminuyen sin riesgo la progresión de la miopía en cerca del 50 por ciento sin producir prácticamente ningún efecto secundario.

    “Hemos sabido por mucho tiempo que las gotas de atropina ayudan a mantener estable la miopía, hasta cierto grado. Ahora tenemos datos que demuestran que no sólo es efectiva sino también segura”, dice el Dr. Donald T. Tan, RCS, FRCOphth, director investigador y profesor de oftalmología del Instituto de Investigación Oftalmológica de Singapur y el Centro Nacional de Oftalmología de Singapur.

    Los hallazgos sugieren que este medicamento podría ser un tratamiento potencialmente efectivo para la lucha contra la creciente incidencia de miopía a nivel global.

    El Dr. Tan sostiene que “Combinado con otras intervenciones, este tratamiento podría llegar a ser un excelente aliado en la prevención de las graves limitaciones visuales que causa la miopía en los niños a nivel mundial”.

    La “epidemia” de miopía

    La miopía ha aumentado en forma dramática durante las últimas décadas y sigue siendo la causa principal de discapacidad visual a nivel mundial. En los Estados Unidos, se calcula que el 42 por ciento de la población es miope, un porcentaje que en 1970 era de 25 por ciento. Los países desarrollados de Asia informan tasas de miopía de 80 a 90 por ciento entre los adultos jóvenes.

    Lo que más preocupa de la miopía no es sólo el número de personas que requieren utilizar anteojos o lentes de contacto para ver, a nivel mundial. Quienes tienen miopía severa o lo que se conoce como “alta miopía” están en mayor riesgo de complicaciones visuales graves como desprendimiento de retina, degeneración macular, cataratas prematuras y glaucoma.

    Muchos oftalmólogos dedicados a la investigación de la miopía esperan que al reducir el número de personas que presentan alta miopía podrán limitar el número de personas que presentan dichas complicaciones. La atropina podría ser el medicamento que permitiera lograrlo.

    Un medicamento bien conocido, un nuevo uso

    Los oftalmólogos han utilizado las gotas de atropina al 1 por ciento desde hace muchos años, para tratar el ojo perezoso o la ambliopía, como una alternativa al uso del parche. En Asia, donde la miopía tiene un carácter casi epidémico, los oftalmólogos han comenzado a investigar si las gotas de atropina podrían ayudar a controlar el incremento de los casos de miopía, ya desde la década 1980, según el Dr. Tan. Sin embargo, hasta principios del 2000, no se habían realizado estudios serios para evaluar la eficacia o la seguridad del uso de este medicamento. Esto llevó a que los oftalmólogos individuales la prescribieran para la miopía, a diferentes concentraciones, o no la prescribieran.

    Cuando se utiliza a altas concentraciones, la atropina dilata la pupila por un período de aproximadamente una semana, lo que causa efectos secundarios indeseables que incluyen visión borrosa al leer de cerca y sensibilidad a la luz. Los niños que utilizaban este medicamento tenían que usar lentes bifocales y anteojos de sol, mientras que otros desarrollaban alergias dérmicas. Estos efectos secundarios hicieron que el medicamento no fuera una buena elección, sobre todo en los Estados Unidos.

    “¿Qué niño va a querer que le dilaten las pupilas y tener sensibilidad a la luz además de no poder leer sin lentes bifocales durante la mayor parte de su niñez?”, pregunta el Dr. David Hunter, Ph.D., jefe de oftalmología del Boston Children’s Hospital y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard. “Lo que nos anima de este estudio es que demuestra que a baja concentración, estos efectos secundarios son mínimos”.

    Esta investigación reciente evaluó dosis bajas, medias y altas durante un período relativamente prolongado, de cinco años. El gripo del Dr. Tan encontró que la dosis de menor concentración realmente reducía la miopía durante ese período de tiempo. La dilatación de la pupila era de menos de un milímetro, con poca o ninguna pérdida de visión de cerca que pudiera afectar la capacidad de leer libros o ver objetos a corta distancia.

    Se requiere mayor investigación

    Sin embargo, aún se desconoce el mecanismo por el cual actúa la atropina. Los expertos dicen que se requiere investigación adicional para determinar cuándo puede iniciarse sin riesgo el tratamiento y por cuánto tiempo deben utilizarse las gotas. Los estudios adicionales de la atropina para controlar la progresión de la miopía que se desarrollarán en Europa y en Japón pueden ayudar a encontrar estas respuestas.

    “Es un método prometedor de reducir la progresión de la miopía. En mi experiencia, me ha dado buenos resultados”, sostiene el Dr. K. David Epley, oftalmólogo pediátrico del área de Seattle y vocero clínico de la Academia Americana de Oftalmología.

    “Con el vertiginoso crecimiento de las tasas de miopía, este podría llegar a ser el medicamento de base para tratar a los niños con miopía”.

    La investigación del Dr. Tan se presentó en noviembre en la reunión anual AAO 2015 de la Academia Americana de Oftalmología.